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El 25 de febrero de 2025, Colombia dio un paso trascendental en la defensa de los derechos de los animales con la aprobación unánime de la Ley Ángel. Esta nueva normativa refuerza las sanciones contra el maltrato animal, imponiendo penas más severas para quienes atenten contra la vida y bienestar de los seres sintientes. La iniciativa, liderada por la senadora Andrea Padilla, busca cerrar vacíos legales y garantizar una protección efectiva.

¿Por qué se llama Ley Ángel?

El nombre de esta ley rinde homenaje a Ángel, un perro que en 2021 fue brutalmente atacado en Saboyá, Boyacá. Fue despellejado vivo y, aunque intentaron salvarlo, falleció el 18 de febrero de 2025. Su caso desató indignación nacional y aceleró el debate sobre la necesidad de una normativa más estricta contra el maltrato animal.

Contexto Histórico del Maltrato Animal en Colombia

Colombia ha experimentado avances en materia de protección animal, pero también ha enfrentado barreras para la aplicación efectiva de sanciones contra los agresores. Históricamente, el maltrato animal era considerado una falta leve, sancionada con multas insignificantes.

La evolución normativa en el país ha sido progresiva:

  • Ley 84 de 1989 (Estatuto Nacional de Protección de los Animales): Primera norma de protección animal en Colombia, aunque sin mecanismos efectivos de aplicación.

  • Ley 1774 de 2016: Reconoció a los animales como seres sintientes y estableció sanciones penales por maltrato animal.

  • Código de Policía (Ley 1801 de 2016): Incluyó normas para la protección de animales en el espacio público y en hogares.

Sin embargo, la aplicación de estas leyes ha sido deficiente, con escasas condenas y un alto nivel de impunidad. La Ley Ángel llega para reforzar el marco normativo y garantizar justicia para los animales maltratados.

Principales Disposiciones de la Ley Ángel

La nueva normativa introduce cambios significativos en la legislación penal y policiva:

1. Endurecimiento de Penas

La Ley Ángel incrementa las sanciones para quienes cometan actos de maltrato:

  • Muerte intencional de un animal: Penas de 32 a 56 meses de cárcel.

  • Lesiones graves: Penas de 20 a 40 meses de prisión.

  • Multas económicas: Oscilan entre 15 y 30 salarios mínimos legales mensuales vigentes (SMLMV) para lesiones graves y entre 30 y 60 SMLMV si el maltrato resulta en la muerte del animal.

  • Prohibición de tenencia de animales: Los condenados por maltrato animal no podrán tener animales durante 5 a 7 años.

2. Medidas Policivas

  • Ingreso a domicilios: La Policía Nacional podrá ingresar a viviendas cuando haya evidencia de que la vida de un animal está en peligro inminente, sin necesidad de orden judicial.

  • Incautación inmediata: Las autoridades podrán confiscar animales maltratados y ponerlos bajo el cuidado de entidades especializadas.

  • Creación de unidades de protección animal: Se establece la obligatoriedad para alcaldías y gobernaciones de crear refugios y programas de bienestar animal.

3. Capacitación de Autoridades

Se implementarán programas de capacitación obligatoria para jueces, fiscales, policías y administradores municipales sobre protección y bienestar animal.

Impacto de la Ley Ángel en la Propiedad Horizontal

Las comunidades de propiedad horizontal (PH) en Colombia no son ajenas a los conflictos relacionados con la tenencia de mascotas. Con la entrada en vigor de la Ley Ángel, la administración de estos conjuntos deberá adoptar nuevas medidas y fortalecer la aplicación de normas de convivencia relacionadas con los animales.

1. Mayor responsabilidad para administradores y consejos de administración

La Ley 675 de 2001 regula la propiedad horizontal y establece que las normas de convivencia deben garantizar la armonía entre los copropietarios y residentes. Con la Ley Ángel, la administración de los conjuntos residenciales debe velar por la protección de los animales dentro de sus instalaciones, evitando casos de maltrato y garantizando el cumplimiento de la normativa.

2. Refuerzo de los reglamentos de propiedad horizontal

Muchos conjuntos residenciales ya contemplan reglas sobre la tenencia de mascotas en sus reglamentos internos, pero ahora deberán adaptarlas para incluir aspectos como:

  • Sanciones internas para casos de maltrato animal dentro del conjunto.

  • Protocolos de denuncia cuando un residente maltrata a una mascota.

  • Normas para espacios pet-friendly, garantizando el bienestar de los animales en zonas comunes.

  • Medidas para evitar el abandono de mascotas, incluyendo la exigencia de identificación y registro de los animales dentro del conjunto.

3. Mayor vigilancia y denuncias dentro de la comunidad

El Código de Policía ya permite a los residentes denunciar situaciones de maltrato animal. Ahora, con la Ley Ángel, las administraciones de propiedad horizontal deben facilitar estos procesos y colaborar activamente con las autoridades en la protección de los animales.

Los comités de convivencia deberán actuar de forma más diligente ante denuncias de vecinos sobre maltrato animal, ya que ignorarlas podría acarrear sanciones legales.

4. Responsabilidad compartida entre copropietarios y administradores

El maltrato animal no solo es un problema legal, sino también un asunto de convivencia que afecta la armonía en los conjuntos residenciales. La comunidad tiene un papel clave en denunciar cualquier acto de violencia contra los animales y en promover una cultura de respeto y protección.

5. Implicaciones en términos de seguridad y convivencia

La presencia de mascotas en los conjuntos residenciales es una realidad creciente, y su manejo adecuado incide directamente en la convivencia. Con la Ley Ángel, la gestión de estos temas no solo se convierte en una obligación moral, sino en un imperativo legal.

Las administraciones deberán adoptar medidas para:

  • Evitar conflictos entre residentes relacionados con mascotas.

  • Promover el bienestar animal dentro de la propiedad horizontal.

  • Prevenir situaciones de maltrato y abandono a través de educación y sensibilización.

Reflexión Final

La protección de los animales refleja el grado de civilización de una sociedad. Con la Ley Ángel, Colombia da un paso firme hacia un futuro donde el maltrato animal no quede impune. Pero la verdadera transformación vendrá cuando cada ciudadano asuma su papel en la defensa de los derechos de los animales, denunciando, protegiendo y promoviendo el respeto hacia todas las formas de vida.

En la propiedad horizontal, esta ley representa una oportunidad para fortalecer las normas de convivencia, mejorar la seguridad y consolidar una cultura de respeto hacia los seres sintientes. Ahora, más que nunca, administradores, residentes y autoridades deben trabajar juntos para garantizar que los conjuntos residenciales sean espacios seguros tanto para las personas como para sus mascotas.

Si necesitas ayuda con la actualización de tu reglamento o tienes dudas sobre cómo proceder, no dudes en contactarnos. Agenda una consultoría virtual a través de este enlace. Estamos aquí para ayudarte a construir una copropiedad más armónica y funcional.

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